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Mujeres que nos inspiran: Elena García, ingeniera industrial

Lidera el grupo del CSIC que ha desarrollado el primer exoesqueleto biónico del mundo para niños con atrofia muscular espinal,

04/03/2021

Doctora en Ingeniería Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid e investigadora científica en el Centro de Automática y Robótica CAR (CSIC- UPM) En su formación destacan estancias el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y el Laboratoire d´Automatique de Grenoble. Fundadora, promotora y directora del proyecto, Elena García es considerada una de los 10 científicos más reconocidos del CSIC. Actualmente forma parte del jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

Sus trabajos han dado lugar a siete patentes, tres licenciadas y extendidas internacionalmente a EEUU y Europa Cuenta con más de cien publicaciones científicas en revistas y congresos El gran impacto científico técnico y social de su trabajo investigador y emprendedor se reconoce con más de 30 premios otorgados por instituciones de prestigio Elena García Armada representa a la ciencia española en importantes comités grupo de Trabajo de Innovación y Transferencia del Conocimiento del Ministerio de Ciencia e Innovación, miembro de Industrial Activities Board of the IEEE Robotics and Automation Society Por último forma parte del Comisariado para el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología.


Elena García Armada es además fundadora de Marsi Bionics, cuyo objetivo es la investigación y creación de exoesqueletos pediátricos, estructuras basadas en soportes que se ajustan a las piernas y al tronco del niño, y que al incorporar motores que imitan el funcionamiento del músculo, le aportan fuerza para caminar y mantenerse en pie.

exoesqueleto

¿Cuándo te empezó a apasionar el mundo de la ingeniería?





Desde pequeña siempre he sido muy creativa. Me apasionaban los juegos de construcciones y todo lo que fuera montar y desmontar y arreglar cacharritos.


Y el entorno familiar también ha ayudado. Mis padres eran científicos. Mi padre era además emprendedor. Con la ingeniería y la robótica me llamaba la atención porque supone crear algo de la nada y programarlo.
Cuéntanos por qué en un momento dado te pusiste a diseñar el primer exoesqueleto para niños del mundo.
Fue en 2013 y gracias a Daniela que es una niña que tenía por aquél entonces 6 años. Había sufrido un accidente de tráfico que le había dejado tetrapléjica. Sus padres ya se estaban haciendo a la idea de que el futuro de su hija pasaba por una silla de ruedas. Y nos pidieron ayuda. Y ahí es donde todo cambió. Descubrimos que la robótica puede ser el mejor aliado para ayudar a caminar. Los exoesqueletos ponen la fuerza, la estabilidad y el control que el cuerpo ha perdido.  Pero, además, con lo que estábamos investigando vimos que éramos capaces de desarrollar dispositivos que fueran mucho más allá de un andador supletorio. Es decir, no íbamos a hacer una silla de ruedas con piernas si no exoesqueletos para rehabilitar, para ayudar, para recuperar la marcha.

¿En qué punto estáis con el tema de los exoesqueletos? ¿Cómo han ido los ensayos clínicos?


2021 es un verdadero punto de inflexión de Marsi-Bionics a todos los niveles. Llevamos siete años investigando y desarrollando exoesqueletos que son una auténtica revolución en la forma en la que se afrontan terapias de rehabilitación en niños y adultos que sufren enfermedades neurológicas. Estos años han servido para mejorarlo los exoesqueletos y reforzar la evidencia clínica. Y 2021 es el año en el que se pasa del laboratorio a los hospitales. Por fin, van a poder estar donde son necesarios y útiles: en las salas de rehabilitación. Ya está en trámite su certificación. Se espera que en el primer semestre del año ya pueda comercializarse para hospitales y clínicas. Es un gran paso para todas las familias que tienen niños con dificultades y a los que, por fin, se les va a poder ofrecer esta terapia.

¿Poder hacer felices a un montón de niños es lo mejor de tu trabajo?


Es el motor de mi trabajo que es mucho más que verles sonreír o ver a sus familias disfrutar. Lo que estamos haciendo es intentar cambiar la vida de familias que ven como sus hijos no pueden caminar. La robótica y la terapia con exoesqueletos ofrece mucho más que un impacto psicológico muy grande. También comporta una mejoría física relevante. Estoy muy contenta con el camino recorrido, pero falta mucho por recorrer todavía. Es un camino muy estimulante porque es un camino de esperanza también conlleva muchos sin sabores pero terminan cuando les ves felices. 

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¿En tu entorno laboral sois muchas mujeres?


Lo cierto es que somos muy pocas en esta materia y sobre todo en ingeniería robótica pero creo que la visibilidad de este tema está consiguiendo grandes avances y cada vez son más las mujeres que se apasionan con la ingeniería. Quiero poner de ejemplo a la jefa del proyecto Atlas, del exoesqueleto, que es Marie Destarac que es la primera persona de Guatemala con un doctorado en robótica. Estamos abriendo camino que aprovecharan las nuevas generaciones.
 

¿Por qué crees que hay más hombres dentro del mundo científico?


Es una cuestión de educación. Desde pequeños nos construyen roles. Lo hacen los padres con los juguetes que nos regalan, lo hace la televisión con los ejemplos que enseñan, lo hace la sociedad. Para muchas generaciones, las chicas eran juegos de muñecas y cocinitas; para los niños, coches y construcciones. Todo eso marca el desarrollo intelectual. 
En ese sentido, la situación ya está cambiando. Yo tuve la fortuna de tener unos padres ejemplares que nunca me limitaron. Y les estoy muy agradecida. Hoy soy ingeniera porque cuando llegó el momento de decidir era lo que me gustaba y nunca encontré pegas. Sin embargo, no todas pueden decir lo mismo.

¿Crees que se debería dar más relevancia al trabajo científico realizado por mujeres?


Creo que se debe dar relevancia al buen trabajo científico. Y ahí hay muchas mujeres en muchos ámbitos que están demostrando que en la ciencia lo que importa es el contenido. Pero en nuestro caso, el esfuerzo tiene que ser doble. Nos cuesta más que se nos reconozca los méritos. Y nos cuesta más tenerlos porque tenemos más cargas. Y lo que necesitamos es avanzar en igualdad para que llegue el momento en que hagamos mismo el esfuerzo para una igual valoración.   
El techo de cristal en España para las mujeres es una realidad, ¿Qué medidas piensas que se pueden impulsar para romperlo?
El techo de cristal está muy presente en el campo de la investigación. Tenemos más dificultades para ascender en las escalas científicas, cuanto más arriba, menos mujeres. Y en proyectos de transferencia tecnológica como es Marsi-Bionics nos encontramos con la cruda realidad: proyectos liderados por mujeres reciben menos financiación. Romperlo es complejo. Es cultural y es una transformación social que verá sus frutos en los próximos años. Y lo que tenemos que hacer los que nos lo hemos encontrado es hacer pedagogía para aportar a ese cambio social.

En tu caso, ¿cómo afectó la maternidad a tu carrera? 


La maternidad no me hizo retroceder en mi carrera pero me lo puso más difícil. Supone una dedicación añadida con la que estoy más que satisfecha. Tienes que buscar el tiempo de otros sitios, principalmente, del sueño. Hay que exprimir las horas del día. No me ha ralentizado, me ha enriqecido. Pero, me ha supuesto muchomás trabajo. Es tener dos jornadas: una fuera y otra dentro. Pero, son complementarias y las disfruto todas. No podría prescindir de ninguna de ellas. A veces, te tines que convertir en superwoman.

¿Crees que se debería promover más la vocación científica en las niñas? ¿e qué manera?


Desde la cuna.

No es algo que haya que trabajar sólo en la Universidad, sino en la educación infantil y en casa. Yo tuve la suerte de tener unos padres ejemplares que nunca me condicionaron. Y el mensaje en casa es fundamental. 
Y los planes de estudio deben renovarse desde las edades más tempranas. Menos memorizar y más nuevas tecnologías. Y los demás debemos esforzarnos en demostrar que las niñas perciban que las científicas, las ingenieras o las inventoras son, ante todo, mujeres normales. Esto es importante, especialmente en la adolescencia, donde prestan atención a modelos muy físicos. También debemos ayudar a que comprendan mejor cómo a través de la ciencia y la ingeniería es posible resolver grandes problemas sociales. 


 

Redacción COSMO
Noticias escritas por el equipo de redacción de COSMO.


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