Petrovsky continúa con Carrie, incluso ya le ha dado la llave y el código de acceso de su apartamento. Le ha confesado también que tiene una hija de 22 años que vive en París. Le dice que él ya no quiere tener más hijos. Esto le hace plantearse a Carrie si debe dejar a un hombre por un bebé que ella no sabe muy bien si desea. Los tratamientos de Samantha son duros, además ella no está contenta con el médico que la lleva y quiere cambiarse y que la trate una mujer. Sin embargo las listas de espera de la doctora más importante de Nueva York son muy largas. Sam decide utilizar su nombre para que la incluyan antes, pero no es posible.
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