Llega al hospital un condenado a muerte con un objeto clavado en la columna; las opiniones se dividen entre los que creen que hay que tratarlo como a un paciente más y los que piensan que al ser un asesino no merece tantas atenciones. Por otra parte, el cirujano de pediatría muere de un infarto y el jefe Webber, al conocer la noticia, se encierra en una habitación sin querer ver a nadie.