Horarios tempraneros

En la guardería me han estropeado al nene. Sí. Antes de ir se despertaba tardísimo, tipo diez. Lo cual, a una madre trasnochadora, le venía de lujo. Es más, si se despertaba a las ocho porque quería un bibe o algo, se lo dabas y se volvía a sobar hasta las once y pico. Pero los buenos tiempos se han acabado. Desde que va a la guardería. Ahora el nene, los fines de semana, a las siete y media está en danza. Sin tener en consideración que la noche anterior tú te hayas quedado viendo una peli hasta las dos de la madrugada, o incluso salido por ahí.

Niño

Pero los horarios tremebundos van más allá. En la guardería le dan de comer al nene tipo doce de la mañana. ¡¡Doce de la mañana!! ¡¡Pero si yo a esas horas, en fin de semana, es cuando le doy de desayunar!! Perdón, cuando le daba. Y, claro, ahora te rompe el día. ¿Cuándo sales a dar una vuelta? ¿A las once? ¿De una hora? ¿O esperas a que coma y se levante de la siesta, y luego lo duchas y lo vistes, y después ya sales, pero son las seis de la tarde y ya es de noche?

¡¡Que me devuelvan mis horarios ya!!

No se le escapa una

Ayer por la noche, el niño ya acostado, llegó a casa el Señor de las Bestias. Trajo una súper vela con el número dos por el cumple del nene, que es dentro de quince días. Pues bien, hoy nos levantamos, vamos al salón, y sin hacer mención alguna por mi parte, ipsofactamente el nene repara en la vela, que estaba colocada en lo alto del mueble más alto que tenemos ahí, y la señala, “do, do”.

Mueble

¿Cómo es posible que no le haya pasado desapercibida? ¿Que tenga tan presente la decoración de la casa? ¿Tanto se fija en las cosas? Estoy alucinada. No se le escapa una.

Por no hablar de que la ha reconocido, ¡¡como número dos!! Tremendísimo.

 

Pan duro

Descartado el “castigado a pan y agua” a mi hijo. Sería todo un premio. Alimentarse con agua y pan, sobre todo si es duro, lo hace feliz.

Niño

“Pa” es el mejor manjar que le puedes dar. Y no importa que el “pa” tenga dos o tres días. De hecho antes su padre se llevaba el pan para sus bichos, y ahora lo deja para el bichico. No sé si así estará muy bien nutrido, pero barato me va a salir.

Artista de vanguardia

Hoy he visto en la guardería un mural con un trabajo de la clase de mi hijo. El ejercicio consistía en dibujar EL CÍRCULO.

Niño

Este es su círculo.

Niño

Según mi hermano, su padrino, pone claramente “cir” arriba y “culo” abajo. Y sugiere que lo practique, que será una buena firma en el futuro.

Yo pronostico que en el futuro lo va a petar en ARCO.

Gatita

Nos han dejado a una gata para que la cuidemos. Es una gata-perro, porque se pasa todo el día pegada a mí, y cuando le haces caricias se planta patas arriba para que le sobetees bien la barriga, y acude cuando la llamas, y… hasta que entra en escena El Cachorro.

A él le gusta ella, pero ella a él lo huye más que a un nublao. He aquí El Cachorro llamándola, “gatitaaaa”, e intentando acariciarla. Y la otra pensando que estaba a salvo debajo de la cama…

Niño

A rodar

Es increíble lo mucho que atrae a los críos cualquier cosa con ruedas. ¡Cualquier cosa! Su propio carrito, el de juguete de la vecina,  una maleta, la carretilla de Ikea…

Niño

Me temo que esto no se pasa con la edad. Luego querrá un deportivo, una moto, un todoterreno…

Abrazo de machote

En nene lleva dos días que cuando le digo que me dé un abrazo, me lo da, pero con la mano me sacude palmaditas en la espalda, en plan qué hay, macho.

Niño

¿Dónde habrá visto esto? ¿Es así como se trata con sus colegas de la guarde? ¿Pronto para dejarle claro que no soy su amiga, y mucho menos su colega, que soy su madre? ;-)

Tamborilero

Pues no he sido yo quien le ha dado la idea, no. A él solito se le ha ocurrido coger un bote de leche de fórmula, darle la vuelta y aporrearlo con dos cubiertos de madera de un puzle a modo de baquetas.

Niño

Como os podréis imaginar, al ver la iniciativa y ocurrencia de mi pequeño me ha embargado la emoción. Y el tímpano. Grrrrr.

Las cosas por su nombre

Estoy en la cama y El Cachorro, listo para ir a la guardería, se me tira encima

– ¡Abaya
– ¿Abaya? – le pregunto – ¿Qué estás diciendo, mi nombre?
– Abaya.
-Simón.
– Abaya.
– ¡Simón!
– Imón.
– Eso. Y yo Amaya.
– Abaya.
– Amaya. A-mmmaya.
– Abaya.
– Ammmmmaya.
– Mamá.

Y me he tenido que callar.

Niño