Mamá añosa

Que, yo, lo que espero, es que mi hijo farde de madre. Pero con la tendencia que tienen los críos de “pues mi mamá más”, me temo que su discurso será: “Mi mamá monta motos grandes, sale en la tele, hace puenting, tiene una foto con El Fary, pelea con tigres ¡y es más vieja que todas vuestras mamás juntas!” Ay, ay, ay.

Niño

Si a eso se une que me he agarrado un virus mutante, bestial, asesino, que llevo en cama días… Y me pregunto cuánta capacidad de retentiva tienen los pequeños. Espero que mi hijo no se quede con la imagen de su madre en horizontal. Porque aparece por mi habitación y me ve así, ojerosa, lánguida, como moribunda, y creo que le doy una pena mora de agárrate y no te menees. Lozanía cero patatero. Para olvidar.

A través del espejo

Ya me lo parecían cuando se pasaba tooooodo el día pegado a mí. Ahora que yo trabajo y llego a las mil, que él va a guardería… darle la cena, bañarlo o abrazarlo hasta asfixiarlo me parecen momentos únicos, para enmarcar.

Niño espejo

Biciclear Madrid

Hoy hemos hecho turismo madrileño con el pequeño ser. Y Madrid en bici y en familia mola todo.

NIño

Y siempre se puede hacer un alto si la situación lo requiere…

Niño

Jugar, lo requiere, y guapearse los tres a la vez en la pelu, también.

Niño

Ina, te e ye

Me encanta. Me encanta el idioma de los bebés. Le digo “uuuunaaa, dooosss, ¡y tres!”, y lo tiro en la cama. Vuelve a por más. Y ahora es él quien dice: “Inaaa, teeee ¡e ye!” ¡INA, TE e YE, tú! ¡¡Me chifla!!

Se hace entender perfectamente. Que no aprenda a hablar nunca. ¡Me lo como a la de ina, a la de te y a la de ye!

Niño

Lección de vida

Recordáis cómo El Cachorro pasaba olímpicamente de Tico…

Pues han cambiado las tornas. Ahora es el mono el que se hace de rogar.

(Lo que no ha cambiado es el polo del nene… No os penséis que es la “ropa de tocar al mono”, ¡sino pura casualidad!)

Pues eso, que el mono no quiere saber nada, a pesar de que el nene ha incluido su nombre al vocabulario de seis palabras que tiene. “¡Tico!”, ha gritado espontáneamente. ¡Todo un honor! Mono desagradecido, que no sabe apreciar los detalles…
Y ahora, cuando va a verlo, no para de llamarlo. Tico, Tico, Tico. Pero me parece que lo que no le ha quedado claro es que Tico solo es el nombre del mono, porque cuando le han llevado con el kinkajú, también le ha dicho Tico sin parar. En fin, tienen en común que son peludos y tienen una larga cola. Algo es algo.

Pero lo que demuestra todo esto del mono es una verdad absoluta. Tanto en el amor como en la vida, cuanto menos caso haces a alguien, más interés pone en ti. Esto Tico lo ha pillado enseguida.

Copycat

Otra cosa no, pero los niños se fijan, ¡vaya si se fijan! Aquí, éste, intentando abrir la puerta de casa.

Niño

Jamás le he enseñado a hacerlo ni le he indicado nunca por dónde se metía la llave ni que ahí había una ranura ni… Y hoy le hemos dejado las llaves para que se entretuviera un rato y de buenas a primeras se ha puesto a hacer de sereno.

A esto se le puede sacar provecho. Ahora le doy responsabilidades. Le pido que tire el pañal usado a la basura, y él lo coge como si fuera un tesoro, lo traslada con suma delicadeza, abre la puerta de debajo del fregadero y deposita el pañal con total eficiencia.

Niño

Es un tipo que se toma muy en serio su cometido. He aquí la foto que demuestra la máxima concentración que dedica a la tarea.

:-)

Hoy la profe de mi hijo le ha dibujado en la mano una carita sonriente. “Es para reforzarles. Cuando han hecho algo bien o se portan bien, les dibujo una carita sonriente en el dorso de la mano. Ahora al principio les pongo caritas sonrientes a todos, para motivarles, pero más adelante caerá alguna triste…”, me ha explicado. Y no sé si con “ahora al principio les dibujo caritas sonrientes a todos, porque sí”, habría querido añadir “no te creas que el tuyo se la merece”… Hummm…

Niño

La he interrogado sobre cómo se lleva con los otros niños. “Bien. Muy bien. Demasiado bien. Está loco”. Y dale con la locura*. No se puede ser simpático en esta vida.

* Ver post del día 16.

Un adiós para comérselo

En mi casa el Señor de las Bestias lleva a El Cachorro a la guarde por la mañana y yo lo recojo después de comer (después de comer yo, porque él lo hace cuando en España nos tomamos el pincho de tortilla o la palmera de chocolate de media mañana). Pues bien, uno de mis momentos favoritos del día es cuando despido a mi hombrecito.

Niño

Se da la vuelta, agita la mano (que en vez de decir adiós, adiós, parece que está matando moscas en el aire o zurrando a su amigo invisible, de los meneos que le da), y se va. ¡¡Y me parece TAAAAN MOOOOONOOOO!!

El señor de los Bichos

Ser hijo del Señor de las Bestias tiene sus consecuencias. Mi niño se nos ha revelado como el mejor amigo de las ratas calvas…

Niño

… y el amante de las cucarachas gigantes de Madagascar.