Malas influencias

Se me ha ocurrido que el enano bajara a la pisci con una pelota. Pero los juegos de ayer nada tienen que hacer contra los juegos de hoy. Lo clásico frente a lo moderno. El nene ni lo ha dudado.

Niño

He aquí un vecino introduciendo a mi niño en el mundo de los videojuegos. Las pelotas, los cochecitos, los… todo tirado por el césped, muerto de risa. Mecagüen su estampa.

Adiós, papillas, adiós

Cuando el nene era más nene y tenía que comer papillas de frutas y se dejaba la mitad, el resto me lo comía yo. Sí, muy sano. Pero, puaj. Una sosería. Ahora que es mayor le he empezado a hacer bocatas de fuagrás y estoy deseando que no le apetezcan…

Esto se pone interesante.

Niño

A propósito, hoy el canijo se ha metido entre pecho y espalda para merendar unos tragos de gazpacho, aceitunas, yogur de fresa, melón, un par de mordiscos de bizcocho de naranja y Aspitos. Y otro par de mordiscos al bizcocho. Y opina, como su madre, que el orden de los factores no altera el producto. Menudo gocho.

¡Pero que muy interesante!

Algo no me cuadra

Compruebo que cada día me encuentro con una historieta nueva cuando recojo a mi hijo en la guarde. Hoy la profe de la guarde de mi hijo dice que es un poco desobediente. Que le dices “ven” y se hace el longuis y no viene. Y, sí, ya lo sé. Que al final tengo que ir a agarrarle del brazo para que venga. Ahora, ¿con cinco días de guarde pretende que le haga caso? ¡Cúrratelo, tía!

En honor a la verdad, currárselo, se lo curra. La evolución que EN DÍAS he notado en él es ESPECTACULAR. Dice caca cuando se hace caca (vale, salvo el pequeño detalle de que lo dice justo DESPUÉS de hacérsela), repite frases (acaba de decir algo parecido a “¡a bañar!” imitándome), ha depurado lo de coger la cuchara y alimentarse a sí mismo…

Pero en realidad escribía este post por otro motivo: Hoy ha recibido. Tenía la mejilla marcada con un par de arañazos.

Niño

Ayer me dijeron que él tenía la mano larga (me extrañó mucho, porque lo único de lo que he sido testigo es de que en la urbanización le cascaron un par de veces, pero bueno, sea, tampoco había pasado horas encerrado conviviendo con un montón de críos). Sin embargo la técnica la tendrá que depurar, por lo visto, porque los nenes de su clase que llevan mucho tiempo yendo a guardería saben cómo arrear. Vamos, que si mi hijo tiene la mano larga, los otros tienen la “gadgetomano”, ¿no? Hummmmm, sospecho.

(¿Demasiado pronto para que me aposte en la puerta de su clase y a cada niño que salga, con los ojos entornados, la boca a un lado e índice en alto, lo amedrante a base de bien?)

Ah, se confirma que el Señor de las Bestias tiene algo de pitoniso. Esta mañana me llama nada más dejar al nene en la guardería para contarme que… ¡¡no ha llorado!! Se lo ha pasado a su profe, se ha ido con ella tan pichi, y luego desde fuera, por la ventana, ha visto cómo lo dejaba con otros críos, que unos lloraban y otros no, en un rinconcito con muñequitos, y él tan ancho.

Niño

Adiós lloros. Qué bien, qué alegría, qué contenta est… ¡¡¡BUAAAAAAAAH!!! ¡¡QUIERE MÁS A SU PROFE DE LA GUARDE QUE A NOSOTROOOOOSSSS!! SNIF, SNIF.

Opiniones ajenas

Bueeeeeno, pues ha llegado la hora de que me tope con la opinión que tienen de mi hijo los demás.

Al recoger al nene en la guarde me ha dicho su profe, literalmente, “tu hijo está como una cabra”. Y el comentario ha obtenido el beneplácito de un matrimonio que andaba recogiendo a su vástaga, cuya componente femenina ha añadido “¡y le da igual con quién irse! ¡El viernes le andaba llamando papá a mi marido!”

Y pienso dos cosas. Una, que mi hijo es un salao que se divierte y se expresa y que los demás críos son unos mustios redomaos.

Y dos, que veo que con tal de que alguien le saque de ahí, llama “papá” a quien sea. No es un loco. Es un brujo.

Por cierto, lo de la cabra igual va por otro lado… En casa compruebo que debe de haber un límite de edad para el parque. Apenas lo he utilizado, y ahora que estaba un poco rebelde y que yo tenía que trabajar en el ordenador, lo he metido para que se entretuviera. Y lo ha hecho haciendo lo que mejor se le da: escalar. Como las cabras.

Niño

Y lo de la brujería nos olemos que la pone en práctica desde que entra en la guardería. Hoy el Señor de las Bestias me ha contado que cuando lo ha dejado se ha quedado llorando, sí, como todos los días, sí, pero un poco por cumplir la papeleta, como por compromiso… El Señor de las Bestias ha vaticinado que mañana no llora.

Vuelta a casa floreada

Hoy tenía que trabajar en el ordenador y el Señor de las Bestias se ha llevado a El Cachorro a dar una vuelta en bici. Y cuando han vuelto, les he abierto la puerta y el peque ha entrado con un ramo de girasoles, que me ha entregado todo ufano. Imaginad el sorpresón. Así da gusto que se vayan.

¡Y lo han comprado lejos, y lo ha traído el chiqui en la bici! De cualquier manera, pero ha llegado entero.

Niño

Aquí, confirmando que las flores, huelen.

Niño

Perdonad, os dejo, que tengo que sacar una pipa de girasol de la nariz de mi hijo.

Electrodoméstico molón

Al gaitosico le encanta sentir el viento en su cara. Como falta bassstante para la moto, se conforma con otra cosa…

Niño

Esto demuestra que todo en este mundo tiene su parte mala y su parte buena. Se me ocurren, así, a bote pronto, 17.234 cosas más divertidas que pasar el aspirador. En cambio para el nene, ahora mismo, que yo utilice el aspirador es lo más apasionante del mundo.

La ruta de la guarde

Hoy por primera vez he ido a recoger a mi hijo a la guardería, y lo he hecho en bici. Y los hijos de los demás miraban al nene con envidia. Creo que empiezo a ser una madre molona.

niño

Para los demás, porque El Cachorro vive conmigo y no le impresionan mis cosas. Quizá, si eso, llegar sano y salvo a casa. Y me premia comiéndome a besos.

Niño

Tunante

Lo que hace la edad… Qué rápido aprenden los pequeños. Ahora este, cuando hace algo que le he dicho mil veces que no haga y le regaño, sonríe y corre hacia mí a abrazarme… ¡¡será tuno!!

Me gana, por KO técnico.

Y ya puede conseguir de mí lo que quiera, como comer porquerías y montar en las barracas.

Niño

Tengo que pensar en algo para neutralizar su truco infalible.

Comienza el curso

Bueeeeeeno, pues por fin llegó el día. Si no contamos el amago de los cinco días de agosto, hoy, oficialmente, el pitufo empieza la guarde. Y ahí, alejándose por el pasillo con su mochilica, creo ser una madre que ve partir a su hijo con el petate hacia la guerra.

Niño

Esta imagen tan nostálgica, peliculera y evocadora compite con esta otra, tan descarnada, real y descriptiva.

Niño

El pequeño observando el mundo ignoto mientras mantiene el contacto con su punto de apoyo de confianza.

Minutos más tarde lo hemos dejado mostrando al mundo su vena artística: llorando a pleno pulmón, en sí bemol.