Mueve tu cucu

Bueno, bueno, bueno, bueno… En el autobús municipal, El Cachorro se ha dedicado a subirle la falda a una muchacha que tenía al alcance. “¡Qué precoz!”, ha exclamado una testiga. “No lo sabes tú bien”, he pensado.

Niño

Juguetes con extras

Lo bueno de los juguetes no son los juguetes en sí, sino las diabluras que se pueden hacer con ellos.

Niño

Chocar este león por toda la casa es flipante. Y si encima hace que tiemble un mueble y que se caiga lo que hay encima, como por ejemplo una maceta, mejor que mejor.

Puré vs. hamburguesa

Qué puré ni qué puré… ¡hamburguesaca al canto!

Sí, eso es lo que me dijo sin necesidad de decirlo El Cachorro. Hay miradas (y gritos, y deditos que señalan) que valen más que mil palabras.

Este enano no solo es exigente, también sabe cómo salirse con la suya. Si sigue por este camino terminará dominando el mundo. Aviso.

madre

Por cierto, ¿¡cómo queréis que yo engorde si el chiquitico se zampa mi comida?!

madre

Y luego que en brazos, claro. Me quedan dos telediarios para desbancar a Madonna en músculo.

Nuevas generaciones

Y resulta que vienen unos primos que son un año más pequeños. Y resulta que hay que cuidar de ellos y hacerles más caso.

Niños

Y resulta que hay que enseñarles a mantener el tete en su sitio.

niños

Y resulta que hay que dejarles tus juguetes. Y resulta que te desbancan.

niños

Y resulta que se van y… Y descubres lo feliz que eres.

(No, no es cierto. Todo esto ha sido una licencia literaria porque El Cachorro no lleva nada mal a sus primos. Quizá una ligera, ligerísima pelusilla… más que nada porque le extraña ver a alguien de su tamaño o menor metido en casa. Si es que bueno hasta para eso, el colega).

Rebelión robótica

Pero… ¡¡el mando de la tele pone en marcha el móvil de la cuna!! Juróslo. Ha aparecido El Cachorro con el mando en su habitación y de repente el cacharro se pone a dar vueltas con una musiquita, y acto seguido la música cambia, y después otra vez. Y yo más mosca que ni qué. Hasta que lo he descubierto. Y lo he probado. ¡Y es el mando!

Ah, si Isaac Asimov levantara la cabeza…

Dorados cabellos

Está claro que mis genes capilares han pasado de largo con El Cachorro. Yo tengo el pelo negro, él es castaño y cuando le da el sol… ¡casi rubiales!

Niño

(Sí, vale, la foto también está algo saturada de luz…)

Es tal la negrura de mi pelo que nadie daba un duro por que mi hijo sacara otro color. Pues mira.

Desayuno con diamantes

Siento mucha, mucha, muchamuchamucha, mucha, muchísima envidia de quien se queda cuidando a mi hijo mientras yo trabajo. Porque a él le da igual si soy yo o es otra. Él, indiscriminadamente, regala a quien le quiera ver estampas como esta.

Niño

(Bueno, a veces llego tarde al trabajo por verlo y puedo sacar este tipo de fotos).

Esto son desayunos con diamante.

Cuando todo es “papá”

Viene una amiga a visitarme a casa y le cuento que El Cachorro está empadrado perdido, y que llama a su papá constantemente. Y me sugiere que hagamos una prueba. “Vete. Sal de casa”, me dice. Así que le digo adiós al pequeño y salgo por la puerta. Y acto seguido oigo un berrido en sí bemol y después “¡papá, papá!”. Mi amiga abre la puerta y sale mi pequeño desconsolado, corriendo hacia mí. Diciendo “papá”. Mi amiga: “¿Ves? Dice papá porque es lo que sabe decir, pero para él su papá es papá y su mamá es también papá”.

La maternidad tiene dos sexos.

Me reconcilio con la vida.

madre

Cría cuervos

O sea, que me pego sus primeros 14 meses de vida las 24 horas pegadita a él, le hago caso a todas sin parar, hago público el amor intenso que le profeso…

madre

… ¡y va el tío y se me empadra! Que si papá por aquí, que si papá por allá. Que sale su papá por la puerta y va detrás llamándolo… “¡papá, papá!” Cría cuervos.