De flaquezas y de bolcheviques

¡Hola Mis Chic@s Molonas!

Ayer le pedí permiso a mi jefe para salir un poco antes del trabajo y pasar un rato, como siempre cojonudo, en al sala off del Teatro Lara. Y es que ayer por fin vio la luz la adaptación teatral de la impepinable lectura de Lorenzo Silva, «La flaqueza del bolchevique». Esta joya narra la inquietante relación entre un ejecutivo madurito y una perturbadora nínfula. No hay que tener demasiadas luces para intuir que la cosa no va a salir bien ni rezando. Y sales pensando en lo amarga y puta que es la vida, lo jodido que es el (des)amor. Que ojalá se hubieran conocido teniendo la misma edad y que la cosa no hubiera acabado tan requetemal.

Siempre he pensado que las cosas se hacen mejor en equipo, como se ha llevado la dirección conjunta de Álvarez y de Adolfo Fernández, además de protagonista junto con Sara Abaitúa.

“Cuando la felicidad es demasiado grande, cuando a uno le curan de una herida demasiado mala, cuando todo es demasiado bonito, sólo hay un presentimiento que un hombre sensato pueda tener: algo está a punto de joderse.”

El protagonista no tiene nombre. Creo que es por que da igual el nombre, porque puedes ser tú. También puedo ser yo. La historia arranca cuando este pobre diablo al que, con el tic tac del reloj y el pasar de los minutos, te dan ganas de achuchar, comienza cuando el hombre choca con el descapotable de una ejecutiva, Sonsoles. El tipo hombre comienza, por rencor y aburrimiento, una labor de acoso de la mujer, cuyo teléfono ha conseguido gracias al seguro. Así es cómo conoce a Rosana, la hermana de Sonsoles. Tiene 15 años y es un ángel. Él va a escondidas a la puerta de su casa para verla. Luego coinciden en un parque. Y ahí la cosa se empieza a liar parda. No os penséis que el va de madurito seductor. Tampoco es un pedófilo ni pedrasta. Va con el corazón al descubierto, desarmado. Es consciente de que podría ser su padre, pero se da cuenta al segundo de que es un triste y que ella es la más bella historia de amor que tiene y tendrá.

Su ruina, su perdición. Su flaqueza.

Para más INRI, el hombre lleva en la cartera una foto de una de las hijas retrato de las hijas del zar Nicolás II, la altiva y encantadora Olga y se pregunta atormentado qué sintió aquel bolchevique que la mató.

OlgaTatianaMariaAnastasia

Todo esto te lo cuenta mientras el tipo te va revelando su historia. Y resulta que esta joya te toca el alma. Te toca el alma contándote una vida que podría ser la tuya. El bolchevique se desnuda ante todos, sin esconder nada, sobre todo sin esconder sus miserias, sus vilezas, sus bajezas. Te toca el alma con la vida misma. Mirando hacia adentro de su ser, casi llegando a mirarle a la cara a sus propias entrañas, que es donde más duele mirar.

Ignoro si alguna vez habéis tenido esa flaqueza. Esa que no sabías que tenía hasta aparece para tocarte las narices, en el peor de los casos para el resto de tu vida. Ese alguien que aparece de repente en tu vida y tiene algo que hace que te tiemblen las piernas cada vez que estás a su lado, que sólo quieras dormir entre sus brazos, estar entre sus piernas, enredarte en su sudor para siempre, cogeros de la camino y caminar siempre juntos. Que te quiera, que todo salga bien. Al final acabas enamorándote como un kamikaze, no queda otra, y te vas dando cuenta de que te estás metiendo en una mierda muy chunga. Todo es demasiado bonito para ser verdad, algo tiene que fallar por conjoes.  Porque ell@ está casad@, porque tiene novi@, porque nunca te va a querer, porque es un@ desgraciad@, porque tienes 30 años más que él o ell@ tiene treinta años menos que tú. Pero no puedes evitar, no quieres evitar enredarte. Y al final acabas cayendo en la tentación. A sabiendas de  que la estás jodiendo. A sabiendas de que vas a sufrir lo indecible y que las vas a pasar canutas. Y putas.

Y tú, erre que erre. Venga a golpearte la cabeza contra la pared. ¿Por qué? Porque eres de los que piensa que esta vez sí saldrá. Y sino, qué diablos, a la mierda con todo. Aunque luego te pese el alma, pensarás que  habrá valido la pena. Espero que así sea.

Yo tuve mi flaqueza, mi tendón de Aquiles, mi perdición, mi ruina. Lo tuve todo en uno. Con té de hoja de calendario algunos recuerdos se han esfumado. De lo que sentía ya no queda casi(nada). Aunque a destiempo me vuelven los fantasmas a recordarme que hubo un tiempo en el que me sentía como ese bolchevique y algún día lloro esas lágrimas amargas de lo que pudo ser y no fue. Pero ahora, a toro pasado, por primera vez os confieso que no me arrepiento de haberme metido en aquel insensato fandango. En aquella mierda tan mayúscula que me arruinó la vida. Llamadme loca, estáis en vuestro derecho. Pero lo que yo sentí, ya os aseguro yo, que no lo ha vivido todo el mundo. Para lo bueno, para lo malo.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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