La gran boda india

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Nunca me ha gustado el manido topicazo ese de De una boda sale otra boda. Al menos, no será la mía. Esta semana quiero hablaros de la boda de todo un fichaje al que conocí hace años en Valencia. Pepita, te mando a tu tierra un indio cabrón, cuídamelo me dijo un coleguita. Qué remedio. De esto hace ya seis años, ¿Cómo pasa el tiempo eh indio cabrón? Hace unas semanas se casó mi gran amigo indio, y no precisamente en Alpedrete, sino en Bombay, ese paraíso del que hablaba Mecano cuando Cristoperdió el gorro. Cómo se nota que la Torroja, cuando lanzó este temazo, no había pisado Bombay, ni de lejos.

¡El indio se casa! ¡El indio se casa!, así que para allá que nos fuimos yo y un suculento convoy de entrañables personajes venidos de todas partes del planeta. Hong Kong, México, Chile, Londres, USA, España y Australia. Y es que no es para menos, porque el novio no es un novio cualquiera, más bien diría yo que es uno entre un millón. Es el novio más guapo, más elegante y más querido del que tengo constancia. Y yo fui una de las afortunadas en asistir a su enlace matrimonial. Bueno, yo y otras 800 personas. Bodas así ya no hay.

La leyenda cuenta que las bodas indias son un despiporre y una jarana constante, y no me queda más remedio que corroborarlo. La boda duró la friolera de cuatro días, un non stop que casi acaba con todos nosotros. Pero ya sabéis, sarna con gusto no pica.

Primer día, Noche de copas:  La primera noche fue la noche de las presentaciones, unas copas que ofreció el novio (acompañado de la linda novia) a sus amigos venidos de todos los rincones del globo. Presentaciones, conversaciones.. Y asa primerea noche es cuando vi al Sr. X. En cuanot le vi, bueno un tiempo después por aqeullo de hacerse una la interesante, le solté Tú debes de ser el famoso Sr. X, a lo que el apuesto caballero me respondió Y tú debes de ser la famosa Pepita La Nuit. Y así es como comenzó mi, nuestro pequeño idilio made in Bollywood.

Segundo día, Haldi. La ceremonia se celebró en la azotea de un edificio desde el que pudimos contemplar las impactantes vistas del Bombay que dejaron como legado los colonos británicos. A esta fiesta sólo acudimos los amigos y familiares del novio. Durante el Haldi, a la novia y al novio (cada uno por su lado) se les echa una pasta hecha de cúrcuma, harina de garbanzo, jugo de limón, sándalo y agua de rosas en manos, pies y rostro. Vamos, una pasta marrón que viene a ser nuestro barro de toda la vida. Se cree que el color amarillo de la pasta ilumina la piel antes de la boda y trae buena suerte a la pareja. Todos quisimos bendecir a nuestro indio y le embadurnamos de arriba abajo con esa pasta. Acabó hecho unos zorros, pero seguía guapo el indio cabrón.

Tercer día, Mehndi: Se pintan las manos y brazos de la novia y de sus familiares y amigas mujeres con una pasta preparada con polvo de cúrcuma y sándalo o henna. Es una suerte de despedida de soltera en la que participan las mujeres de ambas familias. Yo andaba de resaca monumental y me retarse, llegando a la party cuando se unen los hombres. Pero nunca es tarde y puedo decorar mis manos y piernas con henna.

Cuarto y último día, la boda:

¿Cómo estaba ella? Preciosa, sonriente y radiante de felicidad. ¿Y él? apuesto, apuestísimo. Como manda la tradición, el indio iba vestía un achkan (una especie de camisa larga), con su turbante dorado que le quedaba niquelado y calzaba unos zapatos típicos llamados jootis. No apareció montado en elefante, ni falta que hace.

¿El resto de los personajes? Pues la pera limonera, porque aquello era un precioso desfile de joyas y telas bellísimas. Qué saris, qué looks, qué elegancia, qué poderío. Yo me sentía de pueblo, cuando soy más de la city de mi competidora la Bradshaw.

¿Qué más se puede pedir? Ligar. Me congratula comunicaros que conocí al Sr. X, un personaje extraordinario, de esos que dan un poco de miedo al principio porque son demasiado raros para habitar la faz de la tierra, pero que luego, con el roce y el cariño, vas sintiendo más familiar y cercano. Por primera o segunda vez en este blog, no voy a comentar nada al respecto porque el Sr. X me merece todos mis respetos. Lo único que puedo comentaros sobre él es que además de paisano, tiene unos penetrantes ojos azules y junto a él tuve mi momento romántico, bueno unos cuantos. Bailamos pegados y en la distancia, paseamos por las abarrotadas calles de Bombay, charlamos de lo humano y de lo divino. Bueno, hicimos más cositas que no me ha dado permiso para contaros. Lo siento perrillas, os quedáis con las ganas.

Happy Ending

Como todo en la vida, la boda acabó y cada mochuelo se fue a su olivo, menos los novios que se fueron de luna de miel, y ahí siguen. Yo, semanas ya de vuelta a la rutina y a más de 7.000 kilómetros de distancia de la cosmopolita Bombay, me sigue invadiendo una profunda nostalgia por todo lo que ahí he vivido, y he dejado atrás. Sobre todo, porque no sé si volveré a ver a mi paisano ni cuando volveré a ver al recién casado. Indio cabrón, que te la goces, descansa y ya sabes…a follar a follar que le mundo se va a acabar.

Y además de buen sexo, te deseo toda la felicidad del mundo. Que tengas paciencia cuando toque, que te pongas en los pies de ella, que cuentes hasta diez antes de hacer o decir nada de lo que puedas arrepentirte y que la cuides como quien protege un tesoro. No todos los días serán buenos, eso ya lo sabes, pero os deseo a ti y a tu Latika particular una feliz vida juntos cariñets. Te quiero tanto que me alegro (casi) tanto como si hubiera sido yo la que se hubiera casado. Que Shiva bendiga a los Just Married.

!Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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