Si algún día me caso

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

¡Me caso!

¡Me caso!

¡Me caso!

Es broma, no os asustéis.

Monica-Phoebe-and-Rachel-Wedding-Dresses-Friends

Las bodas me encantan y me divierten, pero de casi todas pienso que son una boda más, una boda menos. Pecan de falsa originalidad. Que si la zona de maquillaje, que si los baños supersónicos, que si esos abanico tan monos para no pasar calor, que si el adorable pack de cleenex por si te pones moñas, que si el fotocall y un innecesario e interminable etcétera de detalles, que aunque bien aprecio, a veces me hastían y me resultan absurdos, rimbombantes  y machacones. Muy a pesar de los novios, no hay nada que marque la diferencia en el día más feliz de sus vidas.

Si alguna vez me caso mi boda no será como las demás, no será como la de Risto Mejide y Laura Escanes, la mayor horterada perpretada en el mundo bodil de las celebrities de poca monta.

Tiene delito que el novio no se quite las gafas ni siquiera el día de su boda para mirar a los ojos, esos con los que dice que flipa, a la mujer con la que se casa y sella ese siquiero #toelrrato de pacotilla. ¿Ahora se lleva también el hashtag en las bodas? Que me detengan si alguna vez mis sermones son así de vacuos e insinceros, que me condenen de por vida si alguna vez oso celebrar una boda tan anodina. Mi padre (que era un ser extraordinario y aunque sólo fuera un numero más para mí significaba los cinco continentes) solía decirme Hija, la gente es tan anodina, procura no serlo nunca. Ni que tus actos lo sean. Estoy en ello papunchi, estoy en ello.

Si algún día me caso será por amor. Y por mil y un motivo más, lógicamente. Será porque ya no quiero dormir sola y prefiero renunciar un poco a mi libertad por estar junto a mi socio de vida.

Si algún día me caso, como a mi padre no le ha pillado a tiempo eso de llevarme al altar, paso de que me acompañe cualquier otra persona. No sé, un padre es un padre y el mío, desde luego, es insustituible. Aunque igual me pongo el mundo por montera, me paso las normas por donde Caperucita tenía colgada la cestita y le digo a mi madre (que mata por que me case y tenga un hijo, como todas las madres) que haga el paseillo conmigo.

Si algún día me caso será frente a las suaves olas del Mediterráneo, en el chiringuito más molón de mi pueblo.

Si algún día me caso, en cuanto a los invitados espero que los compromisos no me venzan, y aunque no quiero que falte ninguna de esas personas que quiero, adoro y forman parte de mi mundo, tampoco quiero que sobre nadie. No me gustaría mirar alrededor y ver caretos extraños o gente que solo invito por el que dirán, porque me sabe mal, por no quedar mal. Sólo los míos.

Si algún día me caso, los sermones para el cura. Si alguien habla, será de corazón. Porque esas cosas se notan.

Si algún día me caso… ¿cómo será la comida? Nada de exquisiteces y foies de cannard,  aunque me encantan. Arroces variados (como buena valenciana), quesos y un jamonero cortando jamón serrano del bueno todo el rato, pero todo el santo rato. Y una langosta gigante para que mi madre pueda comérsela bien a gusto chupando y rechupando la cabeza y haciendo el ruido que sea necesario.

Si algún día me caso no habrá dresscode, bueno sí. Los invitados tendrán que ir cómodos. MI boda será una boda en la que no tenga que repartir bailarinas (que me encantan) porque no hará falta, ya que cada uno vendra vestido como le pase por las narices.

Si algún día me caso la música será inolvidable. Pediría a cada invitado que me indicase sus cinco canciones favoritas y con todas ellas haría un remix impagable y de lo más  molón para que todos pudieran bailar su música y lo dieran todo al oir esa canción. Y en algún momento sonarían esas canciones horteras de bolera pero que son mis gulity pleasures musicales sin las que mi boda no sería mi oda. Véase este temazo.

Ojala pueda bailarlo con un maromo de este calibre.

Me encantaría que uno de mis amigos (anónimo) bailara una aurresku y que otro de ellos (también anónimo) cantara esa canción que me toca las enrañas cada vez que la escucho.

También le pediría al DJ que pusieera temas copleros para que mi hermana Mabel pudiera cantar y bailar toda la copla que quiera sin que la tomen por garrula y fan de la Pantoja. Tambin le pediría al DJ que pinchara en su honor unos temazos reggies, porque a ella le flipa el reggie, aunque solo conoce a Bob Marley y no se ha fumado un porro en su vida.

También sonaría flamenco y sevillanas para que mi otra hermana Carmen, atrayendo la atención de todos los asistentes a la ceremonia, bailara por bulerías con ese arte que ella tiene y no se pude aguantar, para que mi madre se le callera la baba (no por senil, sino de orgullo de madre en plan Belen Esteban con la Andreita) y se sintiera tan orgullosa de ella y le dijera a todo Cristo Es que mi hija tiene mucha gracia para bailar sevillanas. La verdad es que no sé de dónde (puñetas) lo ha sacado. Ni yo mamá, ni yo.

Escena escapista de El Graduado

Escena escapista de El Graduado

Desde luego no compartiré el vídeo de mi boda en redes y mucho el menos el de mi luna de miel. Porque para ser feliz no hace falta que el resto del mundo se entere. Porque cuando realmente se quiere a alguien, no hace falta ni siquiera casarse.

Si algún día me caso no esperéis recibir una invitación por escrito. Os llamaré en persona para deciros que me caso

Si algún día me caso no encontraréis mi número de cuenta en ninguna parte, porque a costa de casarme con mi persona no quiero ver como incrementan los ceros en mi cuento. No me casaré por los regalos ni para que me paguéis la boda entre todos. A quien invite será porque quiero que este y su mera presencia en ese día a tope de power a tope de energy es lo único que quiero. Si alguien me regala dinero lo destinaré a una causa mejor que la mía. Si me regalan algo, me lo quedaré de buen agrado. Sería una desagradecida rechazar un regalo que me hace un amigo.

Y si he de tener una canción sería esta.

O esta

O esta

Bailando en la oscuridad, como espero bailar con mi futuro esposo cada noche, si es posible, a él le viene en gana y las autoridades lo permiten.

O esta

No puedo ocultarlo, el Boss me pirra.

Como me desea mi amiga Marta, ojala algún día encuentre a ese cabrón que sea todo corazón, marcharnos con nuestra música a otra parte y que nos compañemos en esta aventura que llamamos vida por siempre jamás. Y vivir juntos revueltos, Odiarle, odiarle mucho, para luego darme cuenta de que ç le quiero casi tanto como a mi. Y seguir compartiendo, llorando y viviendo juntos y enredados, enfadados y desenfadados hasta que la muerte nos separe. Ahhh y follar a lo cerdo total y hacer el amor como lo hacen los enamorados. Y esto no es un tópico, es lo que me dice mi alma.Y mi coño también, para qué engañaros. Nunca ha sido mi intención.

Si algún día me caso a Dios pongo por testigo que acabaremos todos desayunando y pegándonos un chapuzón en la playa mientras suenan de fondo las canciones de los más perdidos. Y desde luego, si algún día me caso no mantendré la compostura.

BODAS

Nunca he logrado entender por qué diablos hay que mantener la compostura, y menos en el día de tu boda.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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