¿Es más rico el que más tiene o el que menos necesita?

Las mujeres ganan terreno en Hollywood. Los estrellas de la pequeña pantalla se cotizan al alza y sus cuentas corrientes nada tienen que envidiar a las de las actrices que se dedican sólo al celuloide. Según Forbes –confieso estar enganchada a la web de esta revista financiera estadounidense–, Katherine Heigl, la doctora Izzie de Anatomía de Grey, es la tercera actriz más rica de la televisión tras Ellen Degeneres y Tyra Banks. La guapa intérprete, de ascendencia irlandesa y alemana, ganó 15.5 millones de dólares entre 2009 y 2010, justo cuando, gracias a la popularidad de su trabajo en la serie, protagonizó dos comedias románticas, Lío embarazoso y 27 vestidos, con buenos resultados de taquilla.

Pero si hay alguien que ha sabido sacarle partido a la fama ésa es Eva Longoria. La protagonista de Mujeres Desesperadas ocupa el cuarto puesto del ránking de las mejor pagadas con 13 millones de dólares, y no sólo por el caché en la serie, 250.000 dólares por episodio. Considerada una de las mujeres más bellas y elegantes del mundo, Longoria lo mismo te anuncia un tratamiento capilar, te vende un tinte o te pone los dientes largos con un sugerente helado de chocolate que seguro que a ella no se le va a las cartucheras.  Entendemos que llore por los rincones del set de rodaje ahora que se le ha puesto fecha al final de la serie que le ha procurado tan suculentas ganancias, ¿se le acabará el chollo? ¿Tendrá presupuesto suficiente para tanta pestaña postiza? Me da a mi que esta chica ha nacido con una flor en el pompis.

La selecta cifra se cierra con las cantidades más modestas –si le puede llamar así a diez millones de dólares– que se embolsan Ellen Pompeo, la doctora Meredith del Seattle Grace, y Marcia Cross, la pelirroja compañera de desventuras de Longoria en el exclusivo barrio de Wisteria Lane. Sin embargo, las buenas rachas no duran eternamente. En unas declaraciones recientes, Ellen apuntaba a la necesidad de un cambio profesional, ¿cómo se puede cansar alguien de interpretar a una doctora con talento y con un novio tan macizorro como Dereck Shepherd? Mientras Pompeo busca un currele nuevo, Marcia se dedicará en cuerpo y alma a sus hijos. Tranquila, hay margen para que gastes sin parar y puedas dormir tranquila, ¡y nosotras que lo veamos!

A la que seguro que no le apetece trabajar ni un ratito durante un tiempo, ni falta que le hace, es a Kristin Davis, la actriz que da vida a la tradicional y conservadora Charlotte de Sexo en Nueva York. El motivo no es otro que Gemma Rose, un precioso bebé que por fin duerme plácidamente en brazos de una madre adoptiva que ha logrado hacer realidad el mayor de sus sueños con 46 años. Porque al final, ricos y pobres, famosos y desconocidos, guapos y feos, altos y bajos… todos anhelamos lo mismo… ¡un poquito de felicidad, por favor!

Mis ángeles… el mayor tesoro

Decía Kurt Cobain que el “auténtico amigo es el que sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo” y ¡qué razón tenía el malogrado cantante y músico de Nirvana! La familia te viene impuesta, las amistades las elijes tú, y si te equivocas, sólo hay un responsable, tú misma. La gente pasa por nuestra vida y si merecen la pena, estarán siempre. Los que no nos aportan, los que sólo se miran su propio ombligo, los que te ayudan siempre por algo a cambio o no son capaces de escucharte cuando más lo necesitas, se quedan irremediablemente por el camino.

Os voy a contar la historia de tres amigas que como las chicas de Sexo en Nueva York llevan toda la vida juntas, aunque no siempre lo estuvieron en cuerpo y alma. Vecinas, compañeras de clase y de juegos en la calle, amigas y confidentes… se conocen al dedillo, con sus cosas buenas y otras tantas malas y, a pesar de todo, se quieren con locura.

Por avatares de la vida cada una escogió un camino: Nicole se ganó la vida como dependienta, agente inmobiliaria como Jules en Cougar Town y ahora trabaja a doble jornada como comercial para poder pagar solita la hipoteca de su piso de dos plantas; Campanilla se convirtió en enfermera de cuidados intensivos y está a punto de ser mamá junto al hombre de su vida; y la tercera en cuestión se gana la vida como periodista mientras hace encaje de bolillos para compaginar su profesión con la complicada maternidad. Fue una boda, la de Nicole, la que puso en marcha de nuevo la maquinaria de la amistad.

Una tarde de verano de hace ocho años volvieron a reunirse y tuvieron la sensación de que no había pasado una década desde la última vez que estuvieron juntas. Ahora se han vuelto inseparables. Se llaman a diario como si fueran hermanas,  pierden el culo si alguna tiene un bajón o un problema grave, se ríen, lloran, se quejan en voz alta si algo no las convence, hacen fiestas pijamas, cenas eternas en las que se cuentan hasta el más mínimo detalle, lo pasan en grande… y creo que el quid de la cuestión de ese buen ‘rollito’ reside en el respeto.

Al igual que les ha sucedido a las Mujeres desesperadas, la vida les ha dado más de un palo que han podido afrontar con el apoyo incondicional de la amistad. Sólo en los malos momentos puedes comprobar quiénes te quieren de verdad, porque para la juerga se apunta ‘toíto’ el mundo.

En este punto me viene a la memoria el primer episodio de las historias de Wisteria Lane, a punto de despedirse para siempre después de ocho temporadas, en el que Susan, Lynette, Bree y Gabrielle, destrozadas por el suicidio de Mary Alice, se preguntan en qué la fallaron, cómo no fueron capaces de darse cuenta que su vida de ensueño era en realidad un infierno… a raíz de ese trágico suceso, sus lazos se estrecharon más y se dieron cuenta que sólo se tenían las unas a las otras para seguir adelante, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la alegría y en la tristeza… hasta que lo inevitable nos separe.

“No importa quien rompa tu corazón o cuanto tiempo tarde en curarse. Nunca lo superarás sin tus amigas”, Carrie Bradshaw.

Mejor sola… que mal acompañada

Dicen que el tiempo todo lo cura… y puedo asegurar, por experiencia propia y por la de mis amigas, que es una verdad como un templo. Me refiero a las separaciones sentimentales, a las rupturas emocionales y a los siempre desagradables trámites legales de un divorcio.  De todo se sale, siempre termina saliendo el sol y si la soledad te invade, ya sabes, como dice el sabio refranero español, a rey muerto, rey puesto, y así verás la vida de otro color.

¿Quieres ejemplos? Hay millones de historias anónimas, pero esta misma semana Eva Longoria, la mujer desesperada de Cosmo TV, se lo ha confirmado a Ellen Degeneres, la misma presentadora a la que le confesó hace poco más de dos años lo enamorada que estaba de Tony Parker, su impresionante ex marido “No puedes identificarte solo a través de un hombre o tu pareja”. ¡Toma ya! Aunque debería ser una reflexión a tener en cuenta antes de dar el paso del matrimonio, siempre lo hacemos a toro pasado y cuando ya la cosa no tiene arreglo.

Asumida la culpa, la guapa actriz ha tomado el camino más acertado a mi entender: ¡se ha echado un novio 10 años más joven que ella! ¡Me encanta, éste es el sueño de las girls! Sí, las tornas han cambiado, ahora somos nosotras las que nos marcamos unos ‘yogurines’, y así la depresión sentimental queda reducida a un mal sueño.

Otra a la que le sientan de maravilla los divorcios es a Liz Hurley. El último fichaje de la ansiada quinta entrega de Gossip Girl –el 10 de octubre, fecha del estreno, está a la vuelta de la esquina– luce unos espectaculares 46 años y cual ave fénix regresa a la pantalla tras su sorpresivo divorcio del multimillonario hindú Arun Nayar. El caso es que los productores de la serie del Upper East Side saben el  efecto que provoca este pibón entre el público masculino y se va encargar de subir el termómetro dentro y fuera de la pequeña pantalla.

Pero si no te sirven sólo lo que digan ellas, ahí están ellos para corroborarlo. David Arquette, el ex marido de Courteney Cox, la protagonista de Cougar Town, ha encontrado en el ‘Mira quien baila’ estadounidense la mejor terapia para olvidar a su ex mujer. Después de admitir que estuvo en lo más profundo del agujero negro y que intentó en múltiples ocasiones regresar con ella, sin ningún resultado, el actor ha dado un vuelco a su vida para empezar de cero.

Si todavía no he conseguido convencerte y estás hecha un mar de dudas, no estaría mal que le echaras un vistazo a la vida de Dani Santino, el personaje principal de Terapia de choque, la nueva serie de Cosmo TV (día 27, 23.30 h). Dani es una psicóloga casada, con dos hijos, que decide poner de patitas en la calle a su marido cuando descubre sus múltiples infidelidades. Lejos de venirse abajo, la doctora apuesta por ella misma, concentra su atención en su trabajo y en sus hijos y logra salir adelante sola, por si misma, sin deberle a nadie nada y a otra cosa… mariposa.

Lo reconozco… soy una fashion victim

Moda por aquí, por la Gran Manzana, por la capital del amor, por Milán… septiembre es el mes de la vuelta al cole, de la cuesta veraniega y de las pasarelas y a mí me faltan ojos para ponerme al tanto de tanta tendencia. Sin embargo, la atención de las cámaras y de los flashes no se centra sólo en los modelitos, cada vez cobran más interés la primera fila de los invitados y el backstage.

Tener varias ‘celebs’ entre el público es la mejor campaña de márketing para cualquier diseñador, lo que en el mundillo se conoce como el ‘front row’, un trabajo arduo en el que los relaciones públicas de las primeras marcas se dejan el resto.

Entre las más solicitadas, Blake Lively y Leighton Meester, mis chicas favoritas de Gossip Girl. Reúnen todos los ingredientes… están de plena actualidad, tienen una legión de seguidoras, son jóvenes y bellas, con títulos de cine por estrenar y con  una capacidad innata para sentirse como peces en el agua en eventos sociales. ¿Se dejará ver la musa de Karl Lagerfield en los desfiles de Chanel? Lo sabremos pronto, aunque no me extrañaría que se diera un garbeo para ver las propuestas de Dolce & Gabbana, Marchesa, Oscar de la Renta o Versace, algunos de sus ‘trapillos’ favoritos. Su compañera de fatigas en el Upper East Side, Leighton, es una habitual de los desfiles, además de haberse declarado fan de Balmain, Chloe y Bottega Veneta.

A la que ya han visto desplegar glamour en la semana de la moda de Nueva York es a Sarah Jessica Parker, de la que me declaro acérrima fan. La protagonista de Sexo en Nueva York, serie en la que se hacen decenas de referencias a los desfiles y a la Semana de la Moda, se sintió como en casa en la boutique de Manolo Blahnik en el Midtown y se atrevió, porque ella lo vale, con la tendencia de este otoño-invierno, los vestidos de cuero. Sobra señalar la marca de sus zapatos, que para más inri eran blancos, ese toque ‘trendy’ que siempre le pone la actriz que podría desbancar a la mismísima Jennifer Aniston en la gran pantalla.

Ni que decir que una de las latinas más influyentes, Eva Longoria, convierte en desfile cada una de sus apariciones públicas. Dolce & Gabbana y Naeem Kham están entre los diseñadores favoritos de la protagonista de Mujeres Desesperadas y le pierde irse de compras por París, aunque le ha cogido gustillo a la Milla de Oro madrileña desde que está con el hermanísimo de Penélope Cruz.

Otra asidua de los desfiles es Ashley Tisdale, la guapa protagonista de Hellcats, que en los últimos meses, no sabemos si por los efectos colaterales de algún romance desconocido, ha ganado algunos quilitos de más y le sientan de maravilla. Tisdale se ve igual de guapa con el minivestido de animadora que con un modelito de Nicole Miller,  Mui Mui o Christian Louboutin. ¡Anda que es tonta la nena!

Habrá tiempo para un post ‘antiglamour’, pero eso será otro día, cuando la resaca fashion se me haya pasado.

A palabras necias, oídos sordos

El verano da sus últimos coletazos y quedan pocas ganas para darse un chapuzón, momento ideal para entablar una curiosa conversación con una semejante, que como yo, lleva ya mucho tiempo sin catar varón. Después de divagar sobre lo complicado que es hoy en día comerse un colín –los que no están casados o tienen novia son gays– hemos coincidido en la difícil frontera en la que se mueve la mujer moderna e independiente cuando es ella la que da el primer paso.

No conozco hombre, amigo, conocido, compañero de trabajo, hermano… que no le haya dedicado el apelativo de ‘golfa’ a aquella chica que se cruzó una noche en su vida y le propuso un aquí te pillo aquí te mato. Si no me equivoco, los hombres, que siempre os habéis quejado de estar a expensas de la última palabra de la mujer en cuestiones sexuales, os encanta que seamos nosotras las que tomemos la alternativa. Sin embargo, cuando hacemos uso de ese ‘privilegio’, somos unas lanzadas.

Hace tiempo que me aplico la filosofía de vida de Samantha Jones en Sexo en Nueva York, la única que hace uso de los hombres como llevan haciendo ellos con nosotras desde los albores de la Humanidad. A Sam lo que piense el mundo la trae al pairo, como a cada vez más mujeres entre las que me incluyo, y no se corta a la hora de pedir sexo explícito a los chicos, algo que ella podría estar haciendo a todas horas.

Sus frases podrían convertirse en uno de esos decálogos que arrasan en los perfiles femeninos de las redes sociales. Comparto con este personaje aquello de que “si te lo hace mal una vez es culpa suya, tuya si son más veces” o que “el único lugar en el que puedes controlar a un hombre es en la cama”. Esta chica lo clava y su eterna sonrisa delata la plenitud de la goza.

Y no es la única. Meredith Grey  tampoco se anda con chiquitas. La trama de la médico residente de Anatomía de Grey arranca con el ‘macizo’ revuelto en sus sábanas después de una noche de esas en las que es mejor no pensar y dejarse llevar. Aunque entiendo el bajón de la brillante doctora cuando se entera de que su historia de una noche la ha vivido con su jefe ¡Tierra trágame!

Tampoco se queda corta Gabrielle Solís en Mujeres Desesperadas. Aunque en temporadas más recientes vemos a una mujer entregada a su matrimonio con Carlos, el provocativo personaje que interpreta Eva Longoria mantiene una tórrida relación con el jardinero adolescente en la primera entrega. En cuanto tienen oportunidad dan rienda suelta a su pasión, estén donde estén, sin remordimientos de conciencia y sin miramientos, entre petunias y rosales, pero yo la entiendo porque con el cuerpo y la cara que tiene Jesse Metcalfe, ¿quién no pecaría?

El siguiente paso… ¡conocer a los suegros!

Una de las pruebas irrefutables de que tu chico te quiere –tendrás que pasarle por el tamiz de todas y cada una de las que se te pasen por la cabeza–, es conocer a tus queridos padres. Sí… sin lugar a dudas, cuando un hombre da un paso de tal calibre, es que hay algo más que el sexo, que ya es mucho, que le motiva a estar contigo.

Sin llegar a las cotas de agobio y presión a las que se vio sometido el personaje de Ben Stiller en Los padres de ella, pasar la prueba del primer encuentro es la más complicada. Cualquier cosa que hagas o que salga de tu boca a destiempo puede provocar una hecatombe con tu pareja y poner ante tu futuro un camino llego de espinas. ¡Pues hay quien todavía no se ha enterado de qué va la vaina!

Sin ir más lejos, Leonardo DiCaprio, el chico de la más cool del momento, pareja de Blake Lively. Al actor estadounidense, uno de los mejor pagados en Hollywood, no sé le ocurre otro regalo para su futuro suegro que una libreta de colorear. Si las malas lenguas están en lo cierto… a ver, Leo, que Ernie, el papá de la protagonista de Gossip Girl, ha cumplido 64 años no 4, y que con los millones que te sobran ya te podías haber currado un poco más a tu futuro suegro el mismo día que le conoces. Me imagino la ‘pokerface’ del progenitor, que para no quedar mal aseguró que le había encantado. ¡Lo que no haga un padre por una hija!

Más vale que se ponga las pilas, si como comentan sus amigos más cercanos el compromiso está cerca. Dicen que le regaló a la rubia del momento un paseo en helicóptero en Francia y que se gastaron 500 dólares en el almuerzo ¡Lively, enhorabuena por lo que te toca!

Y mientras unas se llevan el gato al agua, otras están decididas en volcar su futuro en el cuidado de sus vástagos. Marcia Cross, la pelirroja protagonista de Mujeres desesperadas, ya hace planes para el anunciado final de la serie en 2012. La actriz que da vida a Bree Van de Kamp ha comentado su intención de dedicarse por completo a sus gemelos de cuatro años.

¡Qué suerte! Pero cuidadín amiga madre que en menos que canta un gallo los niños se convierten en adolescentes insoportables; se pasan el día en el baño y en la calle; sólo escuchan a sus amigos; y ya no hay más mujer en el mundo que su novia. Lo siento, mamá Marcia, pero tiran más dos tetas que dos carretas, y no serán precisamente las tuyas.

¡JA! Entonces… ¿de qué te habrá servido sentirte culpable por haberte ganado las habichuelas y haberles dedicado algo menos de tiempo? Te dará lo mismo, la historia se repite, ellos también se hacen mayores.

Mujeres desesperadas y hombres descolocados

“Soy una mujer normal, una rosa blanca de metal. Pero en este amanecer, el dolor me vuelve de papel. Camino bajo el sol, pero es invierno en mi corazón… Así estoy yo… Desesperada…”. Ésta es la letra de la canción con la que en 1993 Marta Sánchez unió a miles de mujeres en un mismo grito, curioso que 11 años más tarde, cuando la ABC estrenó su serie estrella, Mujeres Desesperadas, la situación hubiera cambiado tan poco para nosotras.

Y yo me pregunto… con la de complicaciones que tenemos en nuestro día a día, ¿por qué nos lo montamos tan mal con los tíos? ¿por qué les pedimos imposibles? ¿por qué el estado ideal, ése que dicen que procura felicidad, es el de estar en pareja?

Lo único que puedo asegurar es que en 2011 tengo más amigas felices y singles, que casadas o emparejadas, y que muchas de las segundas miran con recelo los destellos de libertad de las primeras, como si en verdad se estuvieran perdiendo algo que es mejor guardar en el baúl de los secretos.

Si algo tienen en común Susan Delfino, Gabrielle Solís, Bree Van De Kamp y Lynette Scavo es el desasosiego en cuestiones sentimentales. Nunca están contentas del todo, y ¿por qué? muy simple, la mujer moderna no se conforma.

El listón, chicos, lo hemos puesto tan alto, que da ‘miedito’ echar un vistazo. Ahora, como nos ha pasado a nosotras durante siglos, os toca estar buenos, tener curros chulos, ser unos amantes incansables, unos padres entregados, unos amos de casa perfectos, unos amigos enrollados y, por supuesto, estar siempre dispuestos. GGGG… ¿a qué no mola?

Creo que fui impulsiva y sentimental como Susan con 20 años. Algo así como Antoñita la fantástica con los pies en el suelo. En el inicio de los 30 me parecí más a Lynette, sin lugar a dudas la heroína de la serie con cuatro vástagos, y me encantaría haber sido en más ocasión ese volcán llamado Gabrielle, despreocupada con todo aquello que no fuera dinero y sexo.

Rezo por no convertirme jamás de los jamases en Bree, ese tipo de mujer clasista que tan bien retrató Sam Mendes en ‘American Beauty’, y estoy convencida de que en el declive de los 30 estoy más cerca de parecerme a Edie Britt, aunque lo de sexy esté todavía por depurar. Soy más egoísta, irónica y poco conformista que la chica de los 20, porque como decía Marta Sánchez… “Pero tengo que seguir, queda mucha vida por vivir en mí”.

Por cierto, para las más despistadas, desde el día 29 puedes seguir las historias de Wisteria Lane en Cosmopolitan TV desde el primer episodio.