Mujeres desesperadas y hombres descolocados

“Soy una mujer normal, una rosa blanca de metal. Pero en este amanecer, el dolor me vuelve de papel. Camino bajo el sol, pero es invierno en mi corazón… Así estoy yo… Desesperada…”. Ésta es la letra de la canción con la que en 1993 Marta Sánchez unió a miles de mujeres en un mismo grito, curioso que 11 años más tarde, cuando la ABC estrenó su serie estrella, Mujeres Desesperadas, la situación hubiera cambiado tan poco para nosotras.

Y yo me pregunto… con la de complicaciones que tenemos en nuestro día a día, ¿por qué nos lo montamos tan mal con los tíos? ¿por qué les pedimos imposibles? ¿por qué el estado ideal, ése que dicen que procura felicidad, es el de estar en pareja?

Lo único que puedo asegurar es que en 2011 tengo más amigas felices y singles, que casadas o emparejadas, y que muchas de las segundas miran con recelo los destellos de libertad de las primeras, como si en verdad se estuvieran perdiendo algo que es mejor guardar en el baúl de los secretos.

Si algo tienen en común Susan Delfino, Gabrielle Solís, Bree Van De Kamp y Lynette Scavo es el desasosiego en cuestiones sentimentales. Nunca están contentas del todo, y ¿por qué? muy simple, la mujer moderna no se conforma.

El listón, chicos, lo hemos puesto tan alto, que da ‘miedito’ echar un vistazo. Ahora, como nos ha pasado a nosotras durante siglos, os toca estar buenos, tener curros chulos, ser unos amantes incansables, unos padres entregados, unos amos de casa perfectos, unos amigos enrollados y, por supuesto, estar siempre dispuestos. GGGG… ¿a qué no mola?

Creo que fui impulsiva y sentimental como Susan con 20 años. Algo así como Antoñita la fantástica con los pies en el suelo. En el inicio de los 30 me parecí más a Lynette, sin lugar a dudas la heroína de la serie con cuatro vástagos, y me encantaría haber sido en más ocasión ese volcán llamado Gabrielle, despreocupada con todo aquello que no fuera dinero y sexo.

Rezo por no convertirme jamás de los jamases en Bree, ese tipo de mujer clasista que tan bien retrató Sam Mendes en ‘American Beauty’, y estoy convencida de que en el declive de los 30 estoy más cerca de parecerme a Edie Britt, aunque lo de sexy esté todavía por depurar. Soy más egoísta, irónica y poco conformista que la chica de los 20, porque como decía Marta Sánchez… “Pero tengo que seguir, queda mucha vida por vivir en mí”.

Por cierto, para las más despistadas, desde el día 29 puedes seguir las historias de Wisteria Lane en Cosmopolitan TV desde el primer episodio.