El siguiente paso… ¡conocer a los suegros!

Una de las pruebas irrefutables de que tu chico te quiere –tendrás que pasarle por el tamiz de todas y cada una de las que se te pasen por la cabeza–, es conocer a tus queridos padres. Sí… sin lugar a dudas, cuando un hombre da un paso de tal calibre, es que hay algo más que el sexo, que ya es mucho, que le motiva a estar contigo.

Sin llegar a las cotas de agobio y presión a las que se vio sometido el personaje de Ben Stiller en Los padres de ella, pasar la prueba del primer encuentro es la más complicada. Cualquier cosa que hagas o que salga de tu boca a destiempo puede provocar una hecatombe con tu pareja y poner ante tu futuro un camino llego de espinas. ¡Pues hay quien todavía no se ha enterado de qué va la vaina!

Sin ir más lejos, Leonardo DiCaprio, el chico de la más cool del momento, pareja de Blake Lively. Al actor estadounidense, uno de los mejor pagados en Hollywood, no sé le ocurre otro regalo para su futuro suegro que una libreta de colorear. Si las malas lenguas están en lo cierto… a ver, Leo, que Ernie, el papá de la protagonista de Gossip Girl, ha cumplido 64 años no 4, y que con los millones que te sobran ya te podías haber currado un poco más a tu futuro suegro el mismo día que le conoces. Me imagino la ‘pokerface’ del progenitor, que para no quedar mal aseguró que le había encantado. ¡Lo que no haga un padre por una hija!

Más vale que se ponga las pilas, si como comentan sus amigos más cercanos el compromiso está cerca. Dicen que le regaló a la rubia del momento un paseo en helicóptero en Francia y que se gastaron 500 dólares en el almuerzo ¡Lively, enhorabuena por lo que te toca!

Y mientras unas se llevan el gato al agua, otras están decididas en volcar su futuro en el cuidado de sus vástagos. Marcia Cross, la pelirroja protagonista de Mujeres desesperadas, ya hace planes para el anunciado final de la serie en 2012. La actriz que da vida a Bree Van de Kamp ha comentado su intención de dedicarse por completo a sus gemelos de cuatro años.

¡Qué suerte! Pero cuidadín amiga madre que en menos que canta un gallo los niños se convierten en adolescentes insoportables; se pasan el día en el baño y en la calle; sólo escuchan a sus amigos; y ya no hay más mujer en el mundo que su novia. Lo siento, mamá Marcia, pero tiran más dos tetas que dos carretas, y no serán precisamente las tuyas.

¡JA! Entonces… ¿de qué te habrá servido sentirte culpable por haberte ganado las habichuelas y haberles dedicado algo menos de tiempo? Te dará lo mismo, la historia se repite, ellos también se hacen mayores.

Cualquier tiempo pasado… ¿seguro que fue peor?

¿Recuerdas aquellos largos veranos en los que te pasabas el día cual gamba en la playa? ¿Y aquel chico delgado y bronceado que te tenía con las hormonas revolucionadas, con el que cruzaste las primeras miradas y aprendiste a besar? Ahhhhhh… siempre que el verano da sus últimos coletazos vuelven a mi cabeza aquellos eternos días de calor en los que la única preocupación era compartir horas de sol y juegos en la playa y en la piscina con la pandilla. ¡Cómo hemos cambiado!, que entonarían Presuntos Implicados.

Esta tendencia del ser humano a rebuscar en el baúl de los recuerdos parece estar de moda. Los remakes y adaptaciones de películas, pero, sobre todo, de series que fueron un éxito, así lo confirman. No sé si se deberá a una crisis creativa o a la morriña que acompaña a las malas épocas, el caso es que en Hollywood la palabra que más suena es precuela.

Y, ¿por qué os cuento esto? Porque se ha sabido que el canal The CW prepara la protosecuela de Sexo en Nueva York, o lo que es lo mismo Sex and City, The Origin, que es lo que se lleva ahora. El canal quiere emular el éxito de HBO y producir una ficción basada en la adolescencia de la popular columnista.

Estoy deseando que se haga realidad para comprobar si Bradshaw era tan pavona como yo con 16 años o me llevaba ventaja, que viendo su currículum de adulta será lo más probable.

El proyecto podría estar tan adelantado ya en su gestación, que la cadena contaría con los artífices de Gossip Girl, Josh Schwartz y Stephanie Savage, dos expertos en los gustos adolescentes, como productores.

Este globo sonda ha dado tanto de qué hablar, que hasta la mismísima Sarah Jessica Parker ha confesado morirse por participar en esa hipotética séptima temporada. Si es que todos llevamos a un adolescente en nuestro fuero interno, ese Peter Pan que nunca quiere crecer y que nos brinda la oportunidad de sentirnos vivos.

 Y como la vida es un pañuelo, coincide que la tercera y última temporada de Mistresses: ¿Amor o Sexo? arranca con un viaje en el tiempo de sus protagonistas. Katie, Trudi, Jessica y Siobhan, a las que volveremos a ver en Cosmopolitan TV a partir del día 4 de septiembre, retrocederán dos años en sus vidas.

Estas cuatro amigas del alma también tuvieron sus roces. Sus ajetreadas vidas profesionales y las ocupaciones familiares provocaron su distanciamiento, como nos ha pasado en más de una ocasión a Nicole, Dolce, Campañilla, Alejandra y la ‘menda lerenda’ (las ‘girls’), pero como dice el sabio refranero: lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.

Mujeres desesperadas y hombres descolocados

“Soy una mujer normal, una rosa blanca de metal. Pero en este amanecer, el dolor me vuelve de papel. Camino bajo el sol, pero es invierno en mi corazón… Así estoy yo… Desesperada…”. Ésta es la letra de la canción con la que en 1993 Marta Sánchez unió a miles de mujeres en un mismo grito, curioso que 11 años más tarde, cuando la ABC estrenó su serie estrella, Mujeres Desesperadas, la situación hubiera cambiado tan poco para nosotras.

Y yo me pregunto… con la de complicaciones que tenemos en nuestro día a día, ¿por qué nos lo montamos tan mal con los tíos? ¿por qué les pedimos imposibles? ¿por qué el estado ideal, ése que dicen que procura felicidad, es el de estar en pareja?

Lo único que puedo asegurar es que en 2011 tengo más amigas felices y singles, que casadas o emparejadas, y que muchas de las segundas miran con recelo los destellos de libertad de las primeras, como si en verdad se estuvieran perdiendo algo que es mejor guardar en el baúl de los secretos.

Si algo tienen en común Susan Delfino, Gabrielle Solís, Bree Van De Kamp y Lynette Scavo es el desasosiego en cuestiones sentimentales. Nunca están contentas del todo, y ¿por qué? muy simple, la mujer moderna no se conforma.

El listón, chicos, lo hemos puesto tan alto, que da ‘miedito’ echar un vistazo. Ahora, como nos ha pasado a nosotras durante siglos, os toca estar buenos, tener curros chulos, ser unos amantes incansables, unos padres entregados, unos amos de casa perfectos, unos amigos enrollados y, por supuesto, estar siempre dispuestos. GGGG… ¿a qué no mola?

Creo que fui impulsiva y sentimental como Susan con 20 años. Algo así como Antoñita la fantástica con los pies en el suelo. En el inicio de los 30 me parecí más a Lynette, sin lugar a dudas la heroína de la serie con cuatro vástagos, y me encantaría haber sido en más ocasión ese volcán llamado Gabrielle, despreocupada con todo aquello que no fuera dinero y sexo.

Rezo por no convertirme jamás de los jamases en Bree, ese tipo de mujer clasista que tan bien retrató Sam Mendes en ‘American Beauty’, y estoy convencida de que en el declive de los 30 estoy más cerca de parecerme a Edie Britt, aunque lo de sexy esté todavía por depurar. Soy más egoísta, irónica y poco conformista que la chica de los 20, porque como decía Marta Sánchez… “Pero tengo que seguir, queda mucha vida por vivir en mí”.

Por cierto, para las más despistadas, desde el día 29 puedes seguir las historias de Wisteria Lane en Cosmopolitan TV desde el primer episodio.

Con la verdad por delante… soy presa fácil de los ‘malotes’

Entre las muchas conclusiones que sacamos ‘las girls’ en nuestras largas charlas postcena o en las divertidísimas fiestas pijama hay dos que destacan sobremanera. Una es que, os guste o no chicos, el tamaño importa, y otra que los que más nos ponen son los ‘malotes’.

Como en la vida real, normalmente, los chicos malos de las series suelen ser más guapos y atractivos que los protagonistas, así que lo tenemos complicado para no caer rendidas a sus pies. Además, ¿quién no ha tenido un noviete algo malote a lo largo de su vida? ¿a qué siempre te acuerdas de aquella historia en la que te lo hizo pasar de pena? ¿a qué a tu madre no le gustaría nada como yerno?

Dicen que es masoquismo o dependencia, pero yo pienso que se trata tan sólo de morbo, riesgo y algo de acción, que a la vida no está nada mal ponerle algo de sal y pimienta.

Julian McMahon

De todos los que pululan por la pequeña pantalla me pone sobremanera Cole Turner de Embrujadas. El personaje que encarna el guapisísimo Julian McMahon tiene además ese puntito de maldad y de ciclotimia que me cautiva. Hasta su alter ego demoníaco, Belthazor, es capaz de enamorarse de una de las protagonistas, pero tengo claro que yo nunca hubiera utilizado mi varita mágica para derrotarle, seguro que habría sucumbido.

Ed Westwick

¿Y qué me decís de Chuck Bass? Dolce, mi valiente amiga y madre de dos hijos adolescentes seguro que me acusaría de ‘asaltacunas’ en este caso, pero el prota de Gossip Girl, Ed Westwick, ese enigmático actor británico con una proyección sin límites en Hollywood, lo borda. Cínico, manipulador, ‘asquerosamente’ rico, mujeriego, vividor… vamos una ‘bon vivant’ capaz de las más malvadas venganzas y de los comentarios más crueles, eso sí, con un ‘style’ que ya le gustaría a muchas.

Alex Karev

Otro de mis malotes favoritos es Alex Karev, el rebelde y engreído médico de Anatomía de Grey, al que da vida Justin Chambers. Su carácter retraído, sus comentarios demasiado sinceros y sus múltiples líos amorosos con varias compañeras (Izzie, Addison y Lexie) le convierten en el James Dean de la serie médica.

Marc Meier

Otro que le va a la zaga y también con bata es el doctor Marc Meier, el rutilante jefe de cirugía con el que trabaja Gretchen Hasse, la protagonista de Diario de una doctora. Inmaduro, con talento y guapo hasta decir basta…, un malo sin mala intención por el que siento veneración.

Sin embargo, siempre se llevan la palma algunos de los rollos de las chicas de Sexo en Nueva York, y como no, entre mis favoritos los de Carrie, y en especial Jack Berger, el escritor fracasado que no podía soportar el éxito como columnista de su chica. La frase que le dejó en un post it pegado en el MAC lo decía todo: “Lo siento, no puedo, no me odies”. ¿Te suena?

Jack Berger

Rumore, rumore, en el chiringuito

Después de un mes de julio otoñal, parece que a mi vida ha llegado por fin el verano. Entre chapuzón y brunchs eternos en el chiringuito más exclusivo de una playa que mantendré en el anónimato (regla básica del manual de celebrities avispadas), caigo irremediablemente en la tentación de arrancar mi portátil y conectarme al mundo exterior.

Lo sé, lo reconozco, lo mío es muy fuerte, pero es lo que hay, como diría Nicole… “eres una post-adicta”, como Amy Winehouse, aunque mi droga se administra por vía internauta. La desconocida bloguera de Gossip Girl sabe muy bien de lo que hablo.

Y mira tú por donde, con lo primero que me encuentro en esos portales divinos de la muerte es con un rumor que va tomando forma. Desde hace tiempo se especula sobre la posible precuela de Sexo en Nueva York.

Hasta ahora todo eran dimes y diretes, pero me he quedado muerta cuando he leído el posible elenco. Blake Lively, la musa de Gossip Girl (comentan que le abría dado una segunda oportunidad a Leonardo DiCaprio, pero cuidadín ‘wapa’ que la cabra tira siempre para el monte) sería Samantha.

Para encarnar a Carrie se habría contactado con Elizabeth Olsen, para Charlotte se estaría tanteando a la supersolicitada Selena Gómez (ya veremos cómo le sienta a su Justin Bieber), y Emma Roberts es el nombre que más suena para encarnar a Miranda.

Puede que todo sea un globo sonda para tantear a las fans y a las propias actrices, pero  ya se sabe que cuando el río suena, agua…

Sin embargo, la demanda de Leighton Meester a su madre se lleva la palma. Sí, lo que oyes. La mamá de la actriz que da vida a Blair Waldorf en Gossip Girl es su peor pesadilla, ya que se ha gastado el dinero que religiosamente envía todos los meses para su hermano enfermo en tratamientos de belleza y operaciones estéticas.

Para más inri, Constanza Meester ha amenazado a su propia hija con reclamarle tres millones de euros si sigue adelante con las acusaciones… vamos, la madastra de Blancanieves parecería la madre Teresa de Calcuta al lado de Constanza.

Menos mal que en cuestiones del corazón a esta morena de rompe y rasga le va mucho mejor que a la mayoría. Los paparazis que hacen guardia en el Lower East Side de Nueva York aseguran que Leighton y Justin Long, el que fuera novio de Drew Barrymore, se llevan a las mil maravillas. Pues eso, ya que en casa no hacen más que darte quebraderos de cabeza, que los ‘novietes’ te quiten las penas, ¡porque tú lo vales!